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ARTICULO

Alberto Córsico Piccolini

Claudio Erviti * y Manuel Torres Cano **

* Arquitecto por la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Mar del Plata (FAUD, UNMDP). Profesor de Diseño Arquitectónico e Histórico-Cultural de las Carreras de Arquitectura y Diseño Industrial e Investigador del Instituto de Estudios de Historia, Patrimonio y Cultura Material (IEHPAC) de dicha casa. Director de proyectos de investigación y autor de numerosas publicaciones. Codirector del proyecto “La trayectoria del Partido Socialista en Mar del Plata. Ideas y discursos sobre la ciudad. 1916-1966”, IEHPAC, FAUD, UNMDP.

Instituto de Estudios de Historia, Patrimonio y Cultura Material (IEHPAC). Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD). Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Funes 3250, Complejo Universitario Manuel Belgrano. (7600) Mar del Plata. Argentina. Email: cgerviti@gmail.com

** Arquitecto por la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de Mar del Plata  (FAUD, UNMDP), de la cual ha sido Decano. Director del Instituto de Estudios de Historia, Patrimonio y Cultura Material (IEHPAC) y Profesor Titular de las asignaturas homologadas Historia de la Arquitectura y Pensamiento Contemporáneo I a III B, de las carreras de Arquitectura y Diseño Industrial de dicha casa. Ha sido Jurado de numerosos concursos nacionales, ha dirigido proyectos de investigación y acredita producción en libros, artículos y presentaciones en eventos nacionales e internacionales.

Instituto de Estudios de Historia, Patrimonio y Cultura Material (IEHPAC). Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD). Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Funes 3250, Complejo Universitario Manuel Belgrano (7600) Mar del Plata. Argentina. Email: torresca@mdp.edu.ar

RECIBIDO: 30/07/2018.
ACEPTADO: 15/10/2018.


RESUMEN

Este artículo presenta los rasgos más sobresalientes de la extensa obra del primer arquitecto marplatense, Alberto Córsico Piccolini, y su relación con las oportunidades y demandas productivas y culturales de la ciudad en la que se inscribió. Descendiente de italianos relacionados con la industria de la construcción, se graduó en la entonces reformista universidad cordobesa. De regreso a su ciudad natal tuvo una intensa actuación profesional que dio respuesta a las solicitudes de una ciudad marítima de referencia nacional, en proceso de vertiginosa transformación, entre la cuarta y la octava década del siglo XX. Es reconocido localmente como uno de los pioneros de la arquitectura moderna y, a la vez, como uno de los principales protagonistas de la deriva arquitectónica local, que redundó en el denominado “chalet estilo Mar del Plata”.

Palabras clave: Alberto Córsico Piccolini; arquitectura pintoresca; arquitectura moderna; paisaje urbano.
Referencias espaciales y temporales: Mar del Plata (Buenos Aires, Argentina); 1940-1980.

ABSTRACT

This article presents the most outstanding characteristics of the extensive work of the first citizen of Mar del Plata graduated as an architect, Alberto Córsico Piccolini, and his relationship with the opportunities and the productive and cultural demands of the city where he developed his career. From an Italian family, related to the construction industry, he studied in the reformist University of Cordoba. Back in his hometown, he had an intense professional performance that responded to the requests of a maritime city of national scale, under a process of vertiginous transformation, between the fourth and eighth decade of the 20th Century. He is locally recognized as one of the pioneers of modern architecture and, at the same time, as one of the main protagonists of the local architectural drift that resulted in the so-called “Mar del Plata´s chalet style”.

Keywords: Alberto Córsico Piccolini, picturesque architecture, modern architecture, urban landscape.
Space and time referencies: Mar del Plata (Buenos Aires, Argentina), 1940-1980.


Alberto Córsico Piccolini es el primer marplatense que obtuvo el título de Arquitecto. Su diploma de la Universidad de Córdoba [UNC] está fechado en abril de 1933. Ese mismo año regresa a Mar del Plata donde desarrolla toda su actividad profesional […] Sus primeras obras marplatenses están hechas según lo que él mismo definía como Arquitectura Moderna: muros lisos, pendientes ocultas, ventanas horizontales. Pero pronto el pintoresquismo local lo absorbe y deriva en lo que se llamó “estilo marplatense”: juego de volúmenes, techos de teja española, revoques rústicos, piedra y madera en los frentes, aberturas y aleros “hachados” y barnizados o pintados de colores oscuros

(Cova, 1985, p. 25).

Un carácter dual ha signado históricamente a Mar del Plata. Por un lado, tiene un rol cultural y productivo articulado con el sector sudeste del área pampeana en que se sitúa y, por el otro, se expresa como anfitriona de actividades estacionales relacionadas al ocio marítimo. Este último aspecto encontró, tempranamente, diversas manifestaciones. Por ejemplo, a partir de 1910, la ciudad contó con el insólito privilegio de tener dos estaciones ferroviarias: una en la zona norte de la ciudad, modesta y emparentada con la arquitectura inglesa, y la segunda, obra de Jules Dormal, suntuosa y situada en el “barrio” de los veraneantes (Torres Cano, 2008). Esta ambivalencia también fue alimentada por expresiones culturales dentro del mundo cinematográfico: Mar del Plata ha sido representada simultáneamente como espacio de consumo en Veraneo en Mar del Plata (Julio Saraceni, 1954), de evasión en films como Los jóvenes viejos (Rodolfo Khun, 1962), y de alienación donde cabe citar la mítica película El habilitado (Pablo Cedrón, 1971), ambientada en la tradicional “Tienda Los Gallegos” (Nevelef y Monforte, 2008). Esta dualidad, extraña para otras ciudades bonaerenses como Dolores o Pinamar, tuvo continuidad histórica en virtuales oposiciones: ciudad estable-ciudad veraniega, población local-población visitante, todo el año-temporada.

La primera generación de arquitectos nacidos en Mar del Plata interpretó arquitectónicamente esta condición en la dupla “arquitectura pintoresca-arquitectura moderna”, en particular el primero de ellos: Alberto Córsico Piccolini. Este profesional introdujo sistemáticamente, en la década de 1930, rasgos propios de la llamada “arquitectura moderna” en la edilicia privada. A la vez, protagonizó la deriva formal-estilística, inserta en la tradición local de la arquitectura pintoresca, denominada “chalet estilo Mar del Plata”.1 Piccolini fue, con sus más de doscientas viviendas proyectadas, una figura fundamental en la construcción del paisaje urbano, entendido como secuencia de imágenes emergentes de los atributos particulares del tejido construido y el espacio público.

Las siguientes páginas indagan en algunas particularidades de su producción arquitectónica, entrelazadas con su historia vital y con la ciudad en la que dejó su legado. Se trabajó a partir de la documentación relevada en el Archivo Córsico Piccolini, con sede en el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires (CAPBA), Distrito IX, de la ciudad de Mar del Plata, del reconocimiento visual de algunas de sus obras y de diversas fuentes históricas y entrevistas. 

FORMACIÓN Y PROFESIÓN

Alberto Córsico Piccolini integró la comunidad de ascendencia italiana que dio el tono al paisaje social marplatense de la primera mitad del siglo XX. Fue hijo de Ángel Córsico Piccolini, un italiano oriundo de la lombarda provincia de Pavía, y de María Eufemia Riosa, hija de un inmigrante croata. Luego de casarse en la ciudad de 9 de Julio, se radicaron en Mar del Plata. Allí nació Alberto, el 7 de febrero de 1908, segundo de los cinco hijos del matrimonio. La construcción y la ebanistería se contaban como las principales actividades de su padre y de su abuelo materno, Francisco Riosa, algunas de cuyas tallas y mobiliarios se encuentran en esta ciudad bonaerense y en La Plata. Cuando llegó a Mar del Plata, la familia instaló con gran esfuerzo un taller de ebanistería, y posteriormente construyó su vivienda, taller y local de ventas en el cruce de las calles La Rioja y Alberti. Allí trabajaron sus hermanos Héctor y Alfredo, sin que exista constancia de la participación de Alberto en dicho emprendimiento paterno.2

Debido a que integraba un grupo social que anhelaba para su descendencia una formación de tipo profesional, a los 18 años, Córsico Piccolini se trasladó a la ciudad de Córdoba para cursar la carrera de Arquitectura. Esta elección estuvo signada por el interés paterno en evitar, durante la etapa universitaria de su hijo, la desafiante metrópoli porteña. También, es lícito inferir, que otra razón era la atracción generada por una carrera recientemente escindida de la ingeniería civil y dictada en la Escuela de Arquitectura. Al igual que otros marplatenses, Córsico Piccolini -cuyo padre era socialista y su abuelo materno radical- eligió para su formación la casa de estudios donde se había producido, hacía menos de diez años, el movimiento reformista. A partir de este movimiento se transformaron los planes de estudio, a efectos de definir el campo disciplinar de la arquitectura, y se incorporó en 1923 el título de Arquitecto, ofrecido por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN). La ciudad de Córdoba culminaba entonces un capítulo cultural en el cual la Arquitectura encontró un destacado papel, con la participación de estudiosos como Juan Kronfuss y de los entonces estudiantes Ángel Guido o Francisco Salamone, cuyas trayectorias futuras expresarían vías alternativas a la arquitectura academicista (Núñez, 2015).

Córsico Piccolini coincidió allí con algunos coterráneos, como el futuro médico Benigno González Sueiro, a quien le construiría su casa-consultorio, Oscar Mariani, estudiante de odontología, y Juan Carlos Castagnino, por entonces estudiante de Arquitectura. También entabló relaciones con estudiantes de Arquitectura cordobeses, como Héctor Roggio.

De sus años de estudiante, se conservan piezas gráficas como la lámina Composición decorativa, un plafón, que estuvo expuesta en su estudio, consistente en un proyecto de interiorismo realizado en una técnica acuarelada (Figura 1). En su trabajo profesional, empleó de modo continuo la perspectiva para la verificación de las cualidades formales de sus obras, determinantes del paisaje urbano. 


Figura 1: Composición decorativa, un plafón. Trabajo de grado realizado en tinta y acuarela sobre cartón por Alberto Córsico Piccolini. Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.

Al graduarse en 1933, se reinstaló en su ciudad natal e integró el grupo pionero de “los cinco arquitectos marplatenses”, así denominado por Gómez Crespo y Cova:

Hacia los años treinta aparecieron en escena los primeros proyectistas locales:

Alberto Córsico Piccolini, AuroTiribelli, Gabriel Barroso –graduados en Córdoba– y José Valentín Coll; algo más tarde se les agregó Raúl Camusso. Todos ellos regresaron a Mar del Plata imbuidos de las nuevas teorías racionalistas (Gómez Crespo y Cova, 1982, p. 110).

En una primera etapa, y con el eco de la crisis y las dificultades de inserción de un joven profesional, Córsico Piccolini impartió clases para alumnos de educación secundaria, hasta que la etapa de crecimiento de Mar del Plata lo encontró, según expresó su hijo, “en el lugar adecuado en el momento preciso”.3 A su llegada, se asoció al Club Náutico Mar del Plata, al que pertenecía su hermano Héctor. Allí conoció a quien sería su esposa. Ya casado, construyó en 1938 su casa-estudio en el área céntrica, donde residió con su familia hasta 1968, durante el período más prolífico de su trayectoria.

Córsico Piccolini fue, junto con los colegas mencionados, pionero en la inserción del arquitecto local en el campo de la producción arquitectónica marplatense, entonces monopolizada por profesionales porteños, como Luis Aberastain Oro o Alberto Manuel Rodríguez Etcheto -quienes realizaban buena parte de las residencias veraniegas- y por constructores locales -un grupo de creciente influencia y visibilidad, como lo demuestra la creación del Centro de Constructores y Anexos en 1936. Estos últimos, poseedores de la clientela, recibían directamente los encargos que luego transmitían a los noveles arquitectos, situación que, en palabras de su contemporáneo Camusso4 se revirtió lentamente (Bartolucci, 1985). Córsico Piccolini se integró a las nuevas instituciones del espacio productivo local, como el Centro de Ingenieros y Arquitectos en 1940, cuyos objetivos trascendían la temática profesional y apuntaban a participar en el debate sobre las transformaciones estructurales de Mar del Plata (Bartolucci, 2001, p. 183).

Su interacción con los actores del ambiente de la construcción, compuesto por constructores, gremios de obra y proveedores, fue intensa y fuente de importantes encargos. Por ejemplo, en las décadas de 1940 y 1950, proyectó viviendas para Carlos Martincich (empresa constructora), Ernesto Bartolucci (yesería) y Mariano Orensanz (techumbres y carpintería de obra), quienes oficiaron de inversores y propietarios de las mismas. Con la empresa E. Buffoni y E. Torricella, constructores asociados desde 1925, concretó varios proyectos, entre los que se cuentan sus primeras obras importantes: el primer chalet, en Castelli y Alem (1934); la vivienda y estudio en clave moderna del Dr. Caporaletti (1935); y su mencionada residencia particular. Su afiliación al Partido Socialista5 le aportó el capital social necesario para acceder a encargos de individuos y familias históricamente ligadas a esa agrupación. Tales son los casos del ex intendente Teodoro Bronzini, para quien proyectó su casa particular en 1939 y varios chalets, o de la Empresa Fava Hnos., para la que realizó la reforma y ampliación de su tradicional sede en la Av. Luro (1937).   

Las dos actividades que estructuraron la economía marplatense hacia mediados del siglo XX fueron la industria pesquera y el turismo (Pastoriza, 2011). Esta última impulsó servicios complementarios como la hotelería y, fundamentalmente, la industria de la construcción.6 Un artículo publicado en la revista Anuario de la Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata, advierte la participación de los noveles arquitectos en este proceso:

La ciudad se embellece y jerarquiza. La curva evolutiva de su progreso se acentúa, adquiriendo sobre todo en estos últimos años un pronunciamiento decisivo […] apenas en cinco años ha trocado su fisonomía. El grupo de arquitectos jóvenes que ejercen aquí su profesión no es ajeno al cambio que advertimos […] (Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata, 1939, p. 61).

La revisión del archivo Córsico Piccolini,7 con más de 250 obras documentadas, evidencia el predominio de la obra privada y, en particular, del programa de la vivienda en todas sus variantes: mayoritariamente de tipo individual, pero también agrupada, asociada a programas de servicio o comercio, de uso permanente o temporario. Córsico Piccolini tampoco descartó el tratamiento de otros temas propios de la modernización urbana en marcha, como el Centro Materno de Salud (1939) o el apeadero de la empresa de transporte interurbano El Cóndor (Figura 2). Abordó también el programa religioso. Tales son los casos de la refacción del ábside de la Iglesia Stella Maris (1938), el proyecto de la Capilla Nuestra señora del Huerto (1941) para la asociación cultural y de asistencia “María Pedemonte” en el Barrio Bosque Alegre (Figuras 3 y 4) y proyectó algunas bóvedas familiares, situadas en el Cementerio de La Loma, de lenguaje afín a la estética Art Déco.


Figura 2: Apeadero de la empresa El Cóndor, calle Mitre frente a la Catedral, Mar del Plata (1938, actualmente demolido). Perspectiva del acceso. Edificio compuesto por un área vehicular pasante entre las dos calles y un sector de servicios anexo, con elementos yachtstyle, volúmenes simples y aventanamientos “corridos” resueltos en un contrapunto de direcciones horizontales y verticales. Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.


Figuras 3 y 4: Capilla Nuestra Señora del Huerto, Av. Juan B. Justo, Mar del Plata (1941). Fachada e imagen fotográfica del frente. Situada en relación al emprendimiento del Barrio Parque “Bosque Alegre”, fue resuelta con una nave rectangular y en un registro pintoresco con sabor “californiano”. Repositorios: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX; Archivo Fotográfico, IEHPAC, FAUD, UNMDP.

La transformación social y productiva iniciada en la década de 1930, de notable impacto más allá del sector turístico, demandó la resolución de nuevos programas comerciales y de servicio, asícomo también alternativas para el programa doméstico. Los arquitectos marplatenses, en particular Córsico Piccolini, respondieron a estas exigencias con estrategias propias de la emergente arquitectura moderna y de la tradición arquitectónica pintoresca local, sin conflicto aparente. En las siguientes páginas se aborda el periodo más prolífico de la producción de CórsicoPiccolini en ambas modalidades, entre las décadas de 1930 y 1960.   

MODO MODERNO

Hay lugares [en] donde los edificios de esta clase son insustituibles. Allí donde deba estar la casa de renta estará el moderno, como lo estará también en los grandes hoteles y en los edificios del radio céntrico, y particularmente comercial (Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata, 1939, p. 61).

Tal como afirma la cita precedente, la expansión de actividades, particularmente en el área central como consecuencia de la apertura de la ciudad al turismo, significó la emergencia de nuevos programas. La aparición de una comitencia que requería nuevas respuestas a las actividades comerciales, estudios profesionales o establecimientos industriales -en coexistencia con sus viviendas particulares- o que invertía capital en la construcción de viviendas para renta, significó la oportunidad de ensayar propuestas inscriptas en la arquitectura moderna. Su empleo por parte de Córsico respondió a la necesidad de mejorar la funcionalidad y la habitabilidad de la vivienda, con respecto a la arquitectura “tradicional”, propia del centro marplatense.

Ya no más casas altas de puertas y ventanas, de habitaciones oscuras y elevados cielorrasos. Ya no abiertos corredores, ni piezas a tiro de fusil, ni viviendas orientadas hacia el sureste, porque tenían que mirar al mar. Ahora el cielorraso bajo, la ventana apaisada, la puerta de una hoja, la calefacción central, la luz difusa y el color armonioso, son elementos que caracterizan la construcción actual (Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata, 1939, p. 60).

En este sentido, utilizó diversas estrategias. Una fue la separación del programa comercial (de servicios o industria) respecto de la vivienda familiar, a la que ubicó en la planta alta. Otra fue la estructuración de la vivienda en tres áreas funcionales, el sector social (con su estar-comedor como centro de la organización de la vida doméstica), el sector privado (cuyos dormitorios están enlazados por un pasillo que los conecta a su vez con el sector anterior), y los servicios (con la cocina invisibilizada desde el comedor) con la inclusión del automóvil. Por último, un planteo fuertemente compacto que, sumado a una ocupación de la parcela cercana al 90% de la superficie, redunda en la presencia de avaros patios de iluminación. Estos edificios se erigieron con estructuras de hormigón armado y cerramientos de mampuesto. Sus cubiertas -a diferencia de otras experiencias que utilizaron la terraza plana- fueron realizadas con estructuras de madera y cerramientos de chapa en leve pendiente, ocultas por los muros perimetrales. Así se obtenía la imagen “moderna” deseada. Las carpinterías, de líneas geométricas austeras, fueron elaboradas en madera, mientras que algunas aberturas, las barandas cintas de los balcones y los enrejados fueron resueltos en metal. La estética resultante evocaba de ese modo el yachtstyle. En ocasiones, los interiores despojados se equiparon con mobiliario moderno proyectado por el arquitecto y realizado en la ebanistería de su padre, como el de la vivienda de J. Agriano Balzategui.

Este conjunto de obras suman una treintena y se localizan mayoritariamente en el eje comercial de la calle San Martín y en los barrios de Plaza Mitre y La Perla. Salvo excepciones, se trata de construcciones entre medianeras, con fachadas tipo telónsobre la línea municipal, recortadas por retiros para accesos y cocheras y por volúmenes salientes o balcones en el piso superior. Ejemplo de este tipo de resolución son las viviendas para renta Vernetti (Figura 5), donde el porche de acceso se compensa con un balcón-mirador semicircular en planta alta, en un juego de llenos y vacíos en esquina con superficies curvilíneas u ochavadas. En su vivienda particular (Figuras 6 y 7), Córsico Piccolini trabajó como vacíos los sectores superior e inferior y los atravesó con una superficie curva continua en el tramo medio.


Figura 5: Casas para renta de Vernetti, parcela frente a la plaza Rocha, Mar del Plata (1940). Fragmento del plano de construcción. El programa se resolvió con una vivienda por piso, un tratamiento de fachada con un zócalo de piedra Mar del Plata y generosos aventanamientos corridos. Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.


Figuras 6 y 7: Residencia, estudio particular y local comercial de Córsico Piccolini, esquina de Rivadavia y Jujuy, Mar del Plata (1939, actualmente demolida). Dibujo de la planta alta y de la fachada y fotografía exterior. La resolución de fachada es la más cercanas del autor al denominado “modernismo formalista” de los años treinta. Fuente: revista Arquitectura Gráfica (1943), 50, p. 40.

Estas intervenciones introdujeron en el paisaje céntrico marplatense elementos figurativos novedosos, cuya reiteración modificó, en algunos tramos, la uniformidad del perfil urbano (Figura 8).


Figura 8: Vivienda Basañes, esquina de Gascón y Sarmiento, Mar del Plata (1939, actualmente demolida). Plano de construcción. En un terreno muy acotado, la ajustada planta se manifiesta volumétricamente como contraste de horizontales y verticales. Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.

El abordaje proyectual de la vivienda agrupada en altura fue iniciado por Córsico Piccolini hacia 1940, con el proyecto de un edificio de renta de tres niveles. A mediados de esa década incorporó al lenguaje de sus obras el ladrillo visto y el uso de cornisamentos. Ejemplo de este tratamiento es el edificio en la esquina norte de San Martín y Catamarca, propiedad de Juan Fava (1944). Sus comitentes de aquel entonces eran comerciantes, como Daniel Bescós y el mencionado Mariano Orensanz.

En la década de 1950, el desafío que representó la “Propiedad Horizontal”8 fue resuelto en unidades de superficie acotada, con una distribución racionalizada de la planta. El tratamiento de las fachadas tendía a salvar la indeterminación propia de la mera superposición de niveles, al enmarcar el sistema de aventanamientos y al utilizar un contrapunto de elementos verticales y horizontales, así como contrastes de materiales y colores (Figura 9). En la década siguiente, asociado con los constructores Carlos y Emilio Valerio en la firma Pilmayquén SAIC, Córsico Piccolini construyó varios de estos edificios destinados a la venta de unidades. En uno de ellos, ubicado en calle Mitre 2156, residió con su familia desde fines de los años 60, y en la esquina de San Martín y Rioja reinstaló su estudio profesional junto al Arquitecto Pollini, a quien le había propuesto trabajar conjuntamente.

Figura 9: Edificio de Propiedad Horizontal, Alte. Brown entre Santa Fe y Santiago del Estero, Mar del Plata (1950). Plano de Construcción. Propiedad de Genga, Bartolucci Hnos. y L. y C. Scheggia. Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.

Así, la experiencia de Córsico Piccolini en torno a la arquitectura moderna presentó dos modalidades: la primera, durante los años treinta, dio satisfacción a una pequeña burguesía local que requería respuestas funcionales y expresivas que la arquitectura tradicional no le podía aportar; la segunda, iniciada a mediados de la década de 1940, respondió al boom de la construcción destinada al turismo masivo y centrada en la mercancía “departamento”.

MODO PINTORESCO

El aporte más significativo de Córsico Piccolini en torno al pintoresquismo en la arquitectura tuvo lugar en el programa de la vivienda individual que afrontaba, desde fines de los años veinte, nuevas condiciones de producción y consumo social. En primer lugar, el mercado tuvo un fuerte crecimiento y una importante diversificación de usuarios locales y visitantes, que invertían en unidades para uso permanente o alquiler veraniego. Además, aparecieron nuevas localizaciones hacia el sur y el oeste del núcleo urbano original, donde las parcelas eran más exiguas y tenían menos posibilidades de desarrollos exentos. Por otra parte, los cambios en la estructura y las pautas de la vida familiar derivaron en una readecuación del programa doméstico, como la centralidad que adquirió el living-room. Esto promovió un trabajo proyectual sobre superficies más acotadas. En cuanto al lenguaje, dos aspectos son relevantes: el desplazamiento de referentes nor-europeos hacia otros, como el colonial o el californiano, y el gusto por una expresión “rústica”, alentado por las posibilidades productivas locales, uno de cuyos rasgos fue la disponibilidad y el empleo de la piedra local.

Córsico Piccolini defendió la diversidad de la arquitectura local, desde la sobria belleza Tudor al romántico estilo español, así como el hecho de que fuera empleada por los jóvenes arquitectos marplatenses, al afirmar que estos “han dado origen a obras que si bien son susceptibles de crítica, no debe desconocerse su verdadero valor como manifestaciones espontáneas, libres de toda clase de prejuicios y restricciones, tendientes a crear en Mar del Plata su verdadera personalidad” (Córsico Piccolini, 1939, p. 64). Sus primeros chalets oscilaron entre el estilo inglés y el californiano (Figuras 10 y 11). A partir de 1935 la opción por el californiano fue predominante, como puede observarse en las viviendas para Fernando Capurro, Carmelo Catuogno y Antonio del Hoyo, que incorporaronzócalos, porches y chimeneas revestidos en piedra local al repertorio de elementos propios de ese lenguaje. En relacióna la piedra Mar del Plata decía:

Noble material de cuyo trabajo se ha hecho aquí un verdadero arte [que] ha introducido en los diversos estilos variantes dignas de tomarse en cuenta, sentando así los lineamientos generales de un tipo de arquitectura que si bien conocemos su origen, no predecimos su futuro por las continuas variaciones que va sufriendo en el transcurso de los años (Córsico Piccolini, 1939, p. 64).


Figuras 10 y 11: Chalet, en la calle Castelli entre Alem y Aristóbulo del Valle, Mar del Plata (1934). Fachada noreste y fotografía actual. Propiedad de Augusto y Emilio Buffoni y Emilio Torricella, fue la primera obra en clave pintoresquista, “estilo inglés” o “normando simplificado” según el autor. Repositorios: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX; Archivo Fotográfico, IEHPAC, FAUD, UNMDP.

En torno a 1938-1940, sus chalets constituyeron un aporte maduro y personal al “chalet estilo Mar del Plata”, con plantas de perímetro irregular que se expresan como adición volumétrica y se resuelven con una rica paleta de materiales.9 Estas obras se caracterizan por una exacerbada exposición de los componentes constructivos, a partir de estrategias proyectuales que intensifican la rusticidad, la diferencia y la sorpresa (Figura 12). Al observar la producción de este período, la mirada tropieza con incontables accidentes: quiebres de cubiertas, mojinetes y volúmenes revestidos en madera (que imitaban troncos con uniones en ángulo a la “manera canadiense”, según se denominaba en los pliegos de especificaciones técnicas de las obras);10 dinteles y apoyos de cuerpos salientes en madera hachada; jardineras rústicas debajo de las ventanas; aparejos irregulares de piedra; y herrajes y bisagras aparentes. Todo ello se veía reforzado cromáticamente en rojos, ocres y blancos, a los que se sumaba el color verde de los jardines y canteros.11 Algunos ejemplos destacados fueron el conjunto de viviendas apareadas de las calles General Paz y Rivas (Figura 13), el chalet Martínez-Morteo (Figura 14) y el chalet Watson, con su interesante porche en esquina (Figura 15).

Figura 12: Vivienda Méndez, Brown entre Güemes y Olavarría, Mar del Plata (1938). Plano de construcción. Repositorio: Archivo CórsicoPiccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.


Figura 13: Viviendas apareadas, en el cruce de las calles General Paz y Rivas, Mar del Plata (1941). Estudio de fachada. Repositorio: Archivo CórsicoPiccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.


Figuras 14 y 15: Vivienda Martínez-Morteo, Av. Colón esquina Córdoba, Mar del Plata (1941). Estudio de fachada. Vivienda Watson, Olavarría esquina Castelli, Mar del Plata (1942). Fotografía actual. Repositorios: Archivo CórsicoPiccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX; Archivo Fotográfico, IEHPAC, FAUD, UNMDP.

Hacia mediados de la década de 1940, el arquitecto inició un proceso de simplificación distributiva, volumétrica y expresiva de sus chalets, que profundizó en las dos décadas siguientes (Figuras 16 y 17). Durante ese tiempo, incorporó innovaciones organizativas, como la unificación del acceso a la cochera con el porche. Este artilugio, en parcelas ubicadas entre medianeras con ancho limitado, le dio amplitud a los aventanamientos de la sala de estar. Otra novedad fue la ubicación de la cocina detrás de la cochera, lo que permitió que el estar-comedor se abriera hacia el frente y a la vez se expandiera al jardín posterior. Un perímetro más contenido, que acompañó la disminución de las superficies de los chalets; la racionalización de las cubiertas, resueltas a dos aguas; la pérdida de presencia de la planta superior, que asomaba como buhardilla; la continuidad de los aleros cerrados; y la pérdida de rusticidad, fueron las características de una economía formal que evidenciaba cierta permeabilidad de la arquitectura pintoresca local a la incorporación de principios modernos (Figuras 18 y 19). En las décadas de 1950 y 1960, los muros ladrilleros y las cubiertas dominantes -con la desaparición de los mojinetes- serían las características de una versión simplificada de los chalets de raigambre pintoresca, que configuró el tejido y dio el tono al paisaje urbano de numerosos barrios marplatenses.


Figuras 16 y 17: Vivienda Orensanz, Jujuy y Alberti, Mar del Plata (1943). Vivienda Morrone, Falucho y 20 de Septiembre, Mar del Plata (1945). Fotografías actuales. Repositorio: Archivo Fotográfico, IEHPAC, FAUD, UNMDP.


Figuras 18 y 19: Vivienda en Urquiza entre Rawson y Garay, Mar del Plata (1948). Vivienda en Matheu y Gral. Rivas, Mar del Plata (1953). Estudios de fachadas (lápiz). Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.

Finalmente, cabe destacar que la abundante producción de chalets de Córsico Piccolini, implicó ciertas reiteraciones proyectuales de configuraciones organizativas y formales, e incluso, en algunos casos, la utilización de una misma planta para resolver parcelas en esquina (Figura 20).


Figura 20: Vivienda Martincich, Rawson esquina Pellegrini, Mar del Plata (1946). Plano de construcción. La misma planta fue aplicada a la Vivienda Sarmiento, Alsina esquina Avellaneda, Mar del Plata (1946). Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.

A MODO DE CIERRE

La actuación profesional de Alberto Córsico Piccolini se inició cuando el sector balneario viraba de prácticas de veraneo a prácticas turísticas, y encontró continuidad hasta el auge del turismo masivo, más de tres décadas después. En ese contexto trabajó junto con el grupo de arquitectos marplatenses, a quienes ayudó a insertarse en el campo de la construcción. Dada la primacía de los constructores en la primera mitad del siglo XX y de las empresas constructoras en la etapa siguiente, apeló a una colaboración estratégica con miembros de ese campo y, ya maduro profesionalmente, a sus propios emprendimientos.

A pesar del creciente carácter mercantil de los programas, su producción en clave moderna no resignó ni el valor de uso de la arquitectura (presente en la claridad funcional y la calidad constructiva de sus obras), ni el valor simbólico, atento al carácter de los diferentes paisajes urbanos (céntricos, barriales o costeros) en los que se insertó. Su propuesta presentó despliegues y limitaciones. Entre los primeros, se destaca la búsqueda de renovación tipológica y figurativa del tejido céntrico de la ciudad, sin alterar los atributos de la calle-corredor ni su tradicional relación entre lo público y lo privado. Esto se debe a que concebía a sus obras como parte de la trama en las que se insertaban y no desde su conceptualización objetual aislada. Entre sus limitaciones, se puede mencionar la ocupación intensiva de la parcela y la inexistencia de una indagación que enriqueciera la articulación entre espacios interiores y exteriores, para convertirlos en algo más que en instancias de servicio o ventilación. La producción pintoresca continuó una significativa y, en buena medida, original tradición arquitectónica local: la que va de los “chalets espectáculo” de principios del siglo XX al aporte de Alula Baldassarini12 en los años veinte. La producción de CórsicoPiccolini coincidió inicialmente con el apogeo de la modalidad “rústica”.13 A las versiones inglesa y californiana le siguió una indagación personal en torno al chalet estilo Mar del Plata.

Su obra, como toda obra abundante que se extiende a lo largo del tiempo, evidencia permanencias, transformaciones e hibridaciones. Entre las permanencias figura la estructuración de viviendas según tres áreas funcionales, estrategia que abarcó expresiones modernas y pintorescas. En torno a las transformaciones, se destaca la pérdida gradual de complejidad formal y rusticidad; en relación a la producción en clave moderna, hubo un paulatino abandono de la abstracción y una progresiva manifestación de los elementos y materiales utilizados.

Resulta interesante observar las hibridaciones y los pasajes en el transcurso de los años, entre el registro moderno y el pintoresco. En ciertas ocasiones esos límites se diluyen. Ejemplo de esto es la elegante vivienda Clarich-Bernetich, descendiente de la “casa cajón” que se mudó, vestida para la ocasión, al Barrio de La Loma (figura 21). ¿Es pintoresca solo porque así lo indica su cubierta inclinada? ¿o puede considerarse moderna a partir del planteo organizativo y la forma de apropiación de la parcela? Hay objetos ambiguos que cuestionan categorías aparentemente opuestas. Lo moderno y lo pintoresco parecieran haber encontrado, en ciertas obras de Córsico Piccolini, una sede común.

Figura 21: Vivienda Clarich-Bernetich, Rawson y Urquiza, Mar del Plata (1951). Plano de construcción. Repositorio: Archivo Córsico Piccolini, Centro Documental CAPBA Distrito IX.

NOTAS

1. El ideario al que Córsico Piccolini adhirió en los años treinta, coincidió con el correspondiente a la primera “arquitectura moderna”, desarrollada por aquél entonces en la Argentina (Liernur, 2001): volúmenes simples de resolución muraria, ausencia de decoración y abstracción figurativa -coincidente con el alejamiento de rasgos historicistas- y empleo de algunos elementos yachtstyle, utilizados en arquitecturas de servicio o de ocio. Fue moderna su actitud de responder proyectualmente a las nuevas demandas del programa doméstico -como la inclusión del automóvil- y las formas de vida -como la emergencia del living room-. En la resolución de la vivienda agrupada aplicó criterios como la compacidad de las plantas, la eliminación de espacios intermedios y la reducción de superficies de locales. Su producción en relación a la “arquitectura pintoresca” continuó la tradición iniciada a principios de siglo, caracterizada según afirman Raúl Gómez Crespo y Roberto Cova (1982), por el uso de plantas asimétricas y contrastes volumétricos, el empleo de cubiertas inclinadas, la expresión rústica de los materiales y el trabajo proyectual en torno a referentes propios de arquitecturas populares.

2. Debemos esta referencia biográfica (como también las sucesivas) sobre el arquitecto Alberto Córsico Piccolini a su hijo homónimo, a quien agradecemos su atenta respuesta a la entrevista semi-estructurada que le realizara el Arq. Manuel Torres Cano en el año 2012.

3. Ibíd.

4. En esos años, decía Camusso, “el comitente pedía al constructor el trabajo y generalmente éste lo solicitaba al profesional, pero figuraba la empresa como autora. Luego salió la Ley Nº 4048 y se empezó a aplicar muy lentamente [...] y también el comitente aprendió lo que era un arquitecto y la finalidad de su título” (Bartolucci, 1985, p. 54).

5. El partido socialista ha estado históricamente asociado en Mar del Plata a la masonería. En la entrevista realizada en 2012, Córsico Piccolini hijo contó: “La Masonería fue una cosa de mi abuelo que llegó a presidente (o como se diga) de la misma y después siguió mi tío Héctor. Mi papá nunca perteneció a la Logia Masónica; creo que mi abuelo le sugirió que no entrara, porque no tenía sentido. En esa logia, casi todos eran del Partido Socialista, tanto es así que a mi abuelo materno le cuestionaron su pertenencia al Radicalismo, razón por la cual renunció a la logia. Y el que lo increpó fue mi abuelo paterno, que a pesar de la capucha ritual que tenía puesta, lo delató su acento italiano. Supongo que, para mi papá, entrar al Partido Socialista fue por una parte seguir una tradición, y por otra seguir su convicción. Ahí conoció bastante gente, entre ellos a Teodoro Bronzini, a quien respetaba mucho”.

6. La dimensión cuantitativa de este proceso es sorprendente. En relación a veraneantes y turistas, la afluencia pasó de 57.000 visitantes (temporada 1930-1931) a 400.000 (temporada 1940-1941). El avance de la construcción no fue menos vertiginoso, la superficie construida registra las siguientes cifras: 1932, 24415 m2 (293 permisos); 1937, 107000 m2 (625 permisos) 1942, 221800 m2 (1627 permisos). Fuente: Boletines Municipales, Municipalidad de General Pueyrredón, años 1930 a 1945.

7. El Archivo Alberto Córsico Piccolini, que ha sido parcialmente digitalizado, se encuentra en el Centro de Documentación del CAPBA, Distrito IX, por donación de sus descendientes. Agradecemos a esta institución el habernos facilitado el material gráfico.

8. La Ley 13512/48, que permitió la propiedad individual de las unidades de edificios o conjuntos de vivienda agrupada, dio impulso en Mar del Plata a la vertiginosa transformación del área Bristol, centrada en la producción de la mercancía “departamento”, destinada al creciente turismo de masas. La calidad media de esta forma edilicia, predominantemente en manos de empresas constructoras, fue mala y estuvo signada por la rapidez de ejecución, una intensa ocupación del suelo, plantas funcionalmente desordenadas por el afán de aumentar la rentabilidad, y exiguas superficies de unidades y espacios comunes, entre otros aspectos.

9. La Revista de Arquitectura de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) -a la cual Córsico Piccolini pertenecía- publicó en muchas ocasiones sus chalets, como sucedió con los números de abril, mayo y junio de 1942; el número de septiembre de 1939 incluyó mobiliarios de su autoría.

10. Se trata del pliego de especificaciones del chalet de Catalina A. de Martínez y Hortensia M. de Morteo, calle Colón esquina Córdoba, Mar del Plata. Año de construcción: 1941.

11. El característico “ambiente urbano rústico” de los barrios marplatenses no fue producto de la mera acumulación de episodios arquitectónicos, sino también de la normativa entonces vigente: el Reglamento General de Construcciones de 1937. Este, entre otros aspectos, establecía los retiros de frente, la supresión de rejas y la materialización de los límites de la parcela con muretes de piedra, mampostería o ladrillo visto. Asimismo, las aceras no debían pavimentarse en totalidad, para destinar una superficie importante al césped.

12. Alula Baldassarini (1887-1975), ingeniero de origen italiano que realizó numerosas obras en Mar del Plata entre la segunda y la cuarta década del siglo XX, considerado por Roberto Cova como el verdadero impulsor del uso de la piedra en los frentes de las residencias veraniegas (Cova, 1985).

13. El gusto por lo rústico fue legitimado social y disciplinarmente, a nivel local y nacional, en revistas destinadas a un público no especializado, como Casas y Jardines; en medios para profesionales, como la Revista de Arquitectura de la SCA; y también en los Concursos de Fachadas promovidos por la Comisión Pro Mar del Plata.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata (1939). Arquitectura Moderna en Mar del Plata. ANUARIO, 7, pp. 60-61.

2. Bartolucci, M. (2001). De artesanos a empresarios. La formación del pequeño empresariado de la construcción en Mar del Plata.1900-1935. Estudios sociales. Revista Universitaria Semestral, 20, pp. 83-97.

3. Bartolucci, M. A. (1985). Reportaje al Arquitecto Raúl Camusso. ARQUITECTURA, 7, pp. 53-57.

4. Córsico Piccolini, A. (1939). Mar del Plata y la modalidad de su arquitectura. ANUARIO, 7, pp. 64-65.

5. Cova, R. (1985). Historia de la arquitectura de Mar del Plata. 1919-1938. ARQUITECTURA, 7, pp.6-28.

6. Dibujo s/n (1943). Arquitectura Gráfica, 50, p. 40.

7. Gómez Crespo, R. y Cova, R. (1982). Arquitectura Marplatense. El Pintoresquismo. Resistencia, Argentina: Editorial del Instituto Argentino de Investigaciones de Historia de la Arquitectura y del Urbanismo.

8. Liernur, F. (2001). Arquitectura en la Argentina del siglo XX. La construcción de la modernidad. Buenos Aires, Argentina: Fondo Nacional de las Artes.

9. Nevelef, J. y Monforte, M. (2008). Mar del Plata. 100 años de cine. Buenos Aires, Argentina: Corregidor.

10. Núñez, M. V. (2015). Un momento arquitectónico en Córdoba: 1916-1926. Síntesis,6, pp. 221-243.

11. Pastoriza, E. (2011). La conquista de las vacaciones. Breve historia del turismo en la Argentina. Buenos Aires, Argentina: Edhasa.

12. Torres Cano, M. (2008). Historias Ferroviarias al Sur del Salado. Mar del Plata, Argentina: Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata. 

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Anales del IAA
Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”.
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; Universidad de Buenos Aires.

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