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Carta del Director

La aparición de este número 42 de los Anales representa para nuestro Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas una renovada satisfacción, pues certifica que nuestra publicación insignia, cuya serie pudimos reiniciar en 2012 mediante la edición de Anales 41, puede mantenerse en el tiempo con la debida calidad y periodicidad.

En el año transcurrido desde la aparición y distribución del citado Anales 41, otros renovados aspectos de la actividad del Instituto merecen una breve mención, entre ellos el continuo incremento de los proyectos acreditados en esta sede académica, la gestión de nuevos convenios de cooperación académica, de publicaciones y de extensión, el crecimiento de suscripciones y refinamiento de su sitio web, además de los preparativos para la inminente edición digital e indexación de Anales, que permitirán que nuestra revista logre una difusión incomparable con los procesos editoriales convencionales.

Cada volumen de los Anales tiene ahora un procedimiento de evaluación y aceptación mediante referato. Asimismo, tiene un encuadre temático debidamente sintetizado en su título, que esta vez es “Tiempos americanos“, por el cual queremos vincularlo estrechamente con el nombre propio y con las tradiciones del Instituto. Como señalábamos en el número anterior, hay una vitalidad intelectual argentina y americana que merece ser considerada y estimulada otorgándole los debidos medios de difusión e intercambio, dando lugar a sus particulares expresiones en materia de estudios históricos y estéticos acerca del territorio, la ciudad, el diseño y el proyecto. Con este propósito, la magnífica labor de los editores de este número de Anales ha logrado un contenido que reúne una amplia variedad de procedencias de los autores con una rica gama de problemáticas específicas.

El afirmar el valor de lo americano en una época más bien escéptica puede sonar como postura desactualizada, o bien parecer discursivamente incorrecto. Sin embargo, todavía hay mucho de lo americano que debe ser dicho por los americanos. Pues lo americano, según lo entendemos, no es una simple determinación geográfica, ni tampoco alcanza con ceñirlo a una cierta continuidad lingüística. Lo americano se refiere a una “cultura” con todas las letras, que puede por tanto decir todo sobre sí misma y también todo sobre lo universal. Pues una cultura es una concepción del mundo, o un imaginario, o un núcleo ético-mítico, solo para mencionar algunas de las definiciones más célebres, que en tal condición puede redefinir una y otra vez todo lo que la rodea.

Alguna vez Enrique de Gandia analizó magistralmente las vicisitudes por las cuales el primer nombre de Vespucio fue impuesto por los cartógrafos europeos a estas tierras, relegando el superior mérito de Cristóbal Colón. A tantos siglos de distancia, ese nombre de “América”, por entonces producto de múltiples pleitos, confusiones y supercherías, ha adquirido una entidad muy diferente. Aplicando un concepto de Rodolfo Kusch, diríamos que “América” es ahora una “palabra grande”, símbolo al fin y al cabo que, como tal, seguirá una y otra vez dándonos que pensar.

Mario Sabugo
Director del IAA.

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ACREDITACION



Anales del IAA
Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”.
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; Universidad de Buenos Aires.

Versión impresa: ISSN 0328-9796 - Versión digital: ISSN 2362-2024

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