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ARTÍCULO

Arturo Herreros

Julio Diarte*, Elena Vázquez**, Claudia Fleitas***, Juan Carlos Cristaldo****

* Arquitecto por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte, Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), Paraguay, y magíster por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, Universidad Politécnica de Cataluña (ETSAB-UPC), España. Candidato a doctor en arquitectura por la Stuckeman School of Architecture and Landscape Architecture, The Pennsylvania State University, Estados Unidos, con apoyo de una beca Fulbright. Docente e investigador de la FADA-UNA e investigador principal del proyecto “Plataforma de Arquitectura Moderna de Paraguay”. En 2018 recibió el premio a la excelencia académica Alma Heinz and August Louis Pohland, para estudiantes de posgrado de la Stuckeman School of Architecture and Landscape Architecture.

Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte. Universidad Nacional de Asunción. Campus Universitario (Py-11001-900) San Lorenzo, Paraguay. Email: julio.diarte@cidi.fada.una.py

Stuckeman School of Architecture and Landscape Architecture, The Pennsylvania State University. 121 Stuckeman Family Building, University Park. 16802 - Pensilvania, Estados Unidos. Email: jcd40@psu.edu

** Arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte, Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), Paraguay, y magíster por la Stuckeman School of Architecture and Landscape Architecture, The Pennsylvania State University, Estados Unidos, con el apoyo de una beca Fulbright y el reconocimiento de la Universidad como tesis sobresaliente. Estudiante del doctorado en arquitectura y asistente docente en el Stuckeman Center for Design Computation, por la misma universidad. En 2018 recibió una medalla de la Architectural Research Centers Consortium por la excelencia en la investigación sobre arquitectura y ambiente.

Stuckeman School of Architecture and Landscape Architecture. The Pennsylvania State University. 121 Stuckeman Family Building, University Park. 16802 - Pensilvania, Estados Unidos. Email: emv10@psu.edu

*** Arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte, Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), Paraguay, y magíster en Restauración y Conservación de los Bienes Arquitectónicos y Monumentales, por el Istituto Internazionale di Formazione, Italia, en convenio con la FADA-UNA. Durante 2013 trabajó en la Dirección de Intervención y Conservación del Patrimonio Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura. Entre 2011 y 2018 se desempeñó como Docente Técnico en la Dirección de Investigación de la FADA-UNA, impulsando la implementación del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación (CIDi) y fue responsable técnico del proyecto de investigación “Plataforma de Arquitectura Moderna del Paraguay”.

Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte. Universidad Nacional de Asunción. Campus Universitario. Py-11001-900 - San Lorenzo, Paraguay. Email: findclau@gmail.com

**** Arquitecto por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte, Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), Paraguay, y magíster en Desarrollo Sustentable por la Universidad Nacional de Lanús (UNLA), Argentina. Magíster en Desarrollo Urbano por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), España, y magíster en Diseño Urbano por la Graduate School of Design, University of Harvard, Estados Unidos, con apoyo de una beca Fulbright y del Dean Honor Merit Award. Es Director de Investigación y Coordinador del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación (CIDi-FADA-UNA). Ha actuado en diversos proyectos urbanísticos en Paraguay, Brasil y Estados Unidos, incluyendo el desarrollo del Plan CHA como socio local de Ecosistema Urbano y la coordinación técnica del proceso de construcción participativa de la Política Nacional del Hábitat y la Vivienda. Actualmente es investigador principal del proyecto "Infraestructura y transformaciones territoriales en el Paraguay, 1960-2014" desarrollado en red con profesionales de España, Bolivia, Perú, Suiza y Australia.

Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte. Universidad Nacional de Asunción. Campus Universitario. Py-11001-900 - San Lorenzo, Paraguay. Email: juan.cristaldo@cidi.fada.una.py

Este artículo está basado en el trabajo de investigación “Análisis de proyectos de los primeros egresados de la FADA, UNA. Parte I: Arq. Arturo Ciriaco Herreros Alvarenga”, llevado a cabo en 2011 con el apoyo de la Dirección General de Investigaciones Científicas y Tecnológicas del Rectorado y de la FADA, ambos de la UNA.

RECIBIDO: 30 de julio de 2018.
ACEPTADO: 30 de septiembre de 2018.


RESUMEN

El objetivo del artículo es analizar la vida y obra de uno de los precursores de la arquitectura paraguaya de la segunda mitad del siglo XX, Arturo Ciriaco Herreros Alvarenga. Recibió el diploma de arquitecto registrado con el número “uno”, como parte de la primera promoción de arquitectos egresados en Paraguay, en la primera facultad de arquitectura del país, fundada en 1957. Herreros participó activamente como diseñador y constructor en numerosas obras públicas y privadas, y marcó el inicio de una producción arquitectónica colectiva hecha en Paraguay. Este trabajo describe la constitución de la primera facultad de arquitectura del país, presenta la trayectoria profesional de Herreros y analiza dos de sus obras más emblemáticas. De esta manera, busca contribuir al reconocimiento de profesionales aún ausentes en la historiografía de la arquitectura paraguaya y latinoamericana.

Palabras clave: Arturo Ciriaco Herreros Alvarenga; biografía; arquitectura latinoamericana.
Referencias espaciales y temporales: Paraguay; segunda mitad del siglo XX.

The aim of this text is to analyze the life and work of one of the pioneers of Paraguayan architecture of the second half of 20th Century, Arturo Ciriaco Herreros Alvarenga. He received his architect diploma registered with the number “one”, as part of the first generation of architects graduated in Paraguay, from the first school of architecture of the country, founded in 1957. Herreros participated actively as a designer and constructor in numerous public and private works, and set the startline of a collective production of an architecture made in Paraguay. This article describes the constitution of the first school of architecture of the country, presents the professional trajectory of Herreros, and analyzes two of his most emblematic works. In this way, it seeks to contribute to the recognition of professionals still absent in Paraguayan and Latin American architecture historiography.

Keywords: Arturo Ciriaco Herreros Alvarenga; biography; Latin American architecture.
Space and time references:  Paraguay; second half of 20th Century.


En el año 2000 el estudio formado por los arquitectos Solano Benítez y Alberto Marinoni fue nominado para la segunda edición del premio Mies Van Der Rohe para la arquitectura Latinoamericana (Gray, 2000) y, desde ese momento, la arquitectura de Paraguay despertó un continuo interés regional e internacional que se manifestó en una mayor participación de arquitectos paraguayos en publicaciones especializadas, bienales, concursos y congresos internacionales (Rodriguez, 2006). Luego de décadas de ausencia, la arquitectura paraguaya comenzó a llamar la atención por, según lo que varios investigadores coinciden, su estrecha relación con la cultura local, la respuesta al clima, y la inteligente y creativa aplicación de técnicas constructivas de bajos recursos (Biagi, 2017; Kostrencic, 2015; Rivero, 2013). Sin embargo, es muy poco lo que se sabe acerca de quienes precedieron a la generación de jóvenes arquitectos de finales del siglo XX y principios del XXI, como Solano Benítez, Javier Corvalán, Paula Moure, Violeta Pérez y muchos otros jóvenes que posteriormente siguieron este impulso de creatividad. En este sentido, el objetivo de este artículo es impulsar el reconocimiento de la obra de uno de los precursores de la arquitectura paraguaya del siglo XX, Arturo C. Herreros (n. 1927), quien fue parte de la primera promoción de arquitectos egresados en el país en 1963 y que llamativamente recibió el diploma de arquitecto registrado con el número uno.

De los primeros arquitectos egresados de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), Herreros presenta una producción arquitectónica a la vez extensa e interesante. Extensa porque incluye obras de diversos programas, como por ejemplo viviendas, hoteles y hospitales. Interesante porque fue uno de los arquitectos pioneros que participó activamente en la construcción de obras públicas y privadas, y marcó el inicio, quizá, de una construcción arquitectónica colectiva made in Paraguay. Este artículo, primeramente, presenta una reseña de la formación de la primera facultad de arquitectura del país, identifica a sus propulsores y sus ideales y describe además la estructura de la nueva escuela. Seguidamente, expone un resumen de la trayectoria profesional de Herreros, con los hitos que marcaron su formación como arquitecto. Por último, se analizan dos obras de Herreros consideradas de suma importancia para entender la historia de la arquitectura del Paraguay en la segunda mitad del siglo XX. De esta manera, este trabajo aspira a contribuir al reconocimiento de proyectistas aún ausentes en la producción académica e intelectual de la arquitectura en Paraguay y la región.

PRIMERA PROMOCIÓN DE ARQUITECTOS DE LA UNA: FORMACIÓN DE UNA ESCUELA DE ARQUITECTURA EN PARAGUAY.

Paraguay no tuvo una facultad de arquitectura hasta 1957. Hasta ese año, el número de arquitectos que proyectaban y construían en el país era muy reducido y en su mayoría eran paraguayos formados en escuelas de los países vecinos, principalmente Brasil y Uruguay (Diarte, 2015). De aquellas generaciones de arquitectos, el colectivo más destacado fue el que estudió en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República Oriental del Uruguay en Montevideo (FAU-UDELAR) entre 1929 y 1947 aproximadamente. La Tabla 1 lista una serie de estudiantes paraguayos en Montevideo. A su regreso, algunos de ellos formaron junto con otros arquitectos un grupo impulsor y crearon la Asociación Paraguaya de Arquitectos (APAR) en 1946, con el objetivo de institucionalizar el gremio y sentar las bases para la futura constitución de una facultad de arquitectura en Paraguay.

Nombre

Edad al
egreso

Fecha de
ingreso

Fecha de
egreso

Expedición de
diploma

Canese, Francisco

29 años

26/04/1929

21/03/1935

14/09/1939

Newton, Laconich

25 años

Sin datos

31/12/1934

16/06/1939

Bareiro, Natalio

30 años

16/04/1936

08/09/1943

15/09/1943

Duarte, Homero

32 años

29/07/1936

19/05/1943

06/07/1943

Prieto, Juan

30 años

04/05/1938

24/12/1945

12/06/1946
(08/06/1946)

González Almeida, Ramón

Sin datos

1939

25/06/1945

29/06/1945

Escobar, José Luis

26 años

11/06/1940

22/04/1947

08/05/1947

Yampey, Mohamed

28 años

28/06/1947

20/09/1956

24/09/1956

Napout, Emilio

31 años

28/06/1947

31/03/1960

04/04/1960

Decoud, Julio

Sin datos

Sin datos

Sin datos

Sin datos

Escobar, Julio

Sin datos

Sin datos

Sin datos

Sin datos

Patiño Migone, Jorge

Sin datos

Sin datos

Sin datos

Sin datos

Tabla 1: Lista de paraguayos que estudiaron en la FAU-UDELAR. Fuente: Bedelía de la FAU-UDELAR.

La constitución de la Facultad de Arquitectura de la UNA (actualmente FADA-UNA) se concretó el 26 de abril de 1957 y fue designado como decano el mismo responsable de la Facultad de Ingeniería. El programa de estudios de la nueva institución estaba basado en el renovado Plan de Estudios de 1952 de la FAU-UDELAR. Este plan buscaba romper con la tradicional enseñanza basada en la escuela de Bellas Artes de Francia, y tendía a impulsar una enseñanza menos formalista y más comprometida con las complejas necesidades sociales del momento (Centro de Estudiantes de Arquitectura, 1952). Seguidamente a la constitución de la facultad se realizó el llamado a inscripción de estudiantes, y ese mismo año aproximadamente 80 personas iniciaron las clases en un aula prestada por la Facultad de Derecho de la UNA, en el centro histórico de la ciudad de Asunción. La primera promoción de arquitectos egresó en 1963 y estuvo integrada por Ángel Celso Costantini, Alcides Rafael Galeano, Roque Blas González, Mario Lupo Galeano, Arturo Ciriaco Herreros, José Bernardino Lovera y Carlos María López Urbieta.

ESTRUCTURA DE LA NUEVA FACULTAD DE ARQUITECTURA DE PARAGUAY

A pesar de las aspiraciones del nuevo plan de Montevideo -que fue adaptado a la nueva facultad en Paraguay- de interrumpir el tradicional sistema de la escuela de Bellas Artes de Francia, la estructura académica mantuvo algunos aspectos clave de aquel sistema tradicional. Por ejemplo, en los talleres de proyecto se mantuvo -y se mantiene hasta hoy en la mayoría de las escuelas de arquitectura del mundo- la metodología tradicional de enseñanza basada en la relación maestro-discípulo. Los cursos de proyecto eran complementados con asignaturas secundarias, que se incluyeron a medida que los cursos avanzaban. Así, se incorporaron las asignaturas de historia, teoría del arte -estas dos ocupan cinco de los seis años de la malla curricular-, dibujo y modelado, construcciones y otras (Tabla 2). Los dos últimos años del taller de proyectos estaban destinados al diseño de proyectos de escala urbana que, al término de la carrera, eran presentados como tesis final de grado (Figura 1). Posteriormente, estos proyectos de final de carrera eran utilizados por los cursos inferiores como guía para el desarrollo de sus proyectos a lo largo del año.


Tabla 2: Malla curricular de la carrera de arquitectura desde 1957 hasta 1963. Fuente: Libreta de trabajos prácticos del arquitecto Arturo C. Herreros, Archivo Arturo C. Herreros.


Figura 1: Proyecto para la ciudad de San Lorenzo, Paraguay. Trabajo final de graduación, Arturo C. Herreros, 1963. Fuente: Archivo Arturo C. Herreros.

La FADA-UNA inició sus clases con siete talleres de arquitectura liderados por los arquitectos/maestros Francisco Canese, José Luis Escobar, Mohamed Yampey, Natalio Bareiro (todos ellos egresados de la FAU-UDELAR), Saturnino De Brito (arquitecto brasileño),1 Luis Pozzo (egresado de Brasil) y Guillermo Hellmers (paraguayo egresado de Brasil y con una maestría de la Universidad de California en Berkeley). Al año siguiente, quedaron cuatro de los siete talleres, que estaban a cargo de Canese, Pozzo, Yampey y Bareiro (Yampey, 2007, p. 11).2 Los criterios de enseñanza en cada taller de proyectos dependían de las decisiones del director a cargo, por lo tanto, la escuela de origen de aquel profesor influía directamente en la forma de enseñanza. En consecuencia, en los talleres de Canese, Yampey y Bareiro, que egresaron de la FAU-UDELAR, se aplicaba un criterio de enseñanza donde el rol del arquitecto era no solamente saber diseñar, sino comprender la arquitectura en su contexto social.

Esta manera de abordar la enseñanza arquitectónica es lo que los autores Salama y Wilkinson (2007) denominan enfoque de la arquitectura como un fenómeno sociológico. La influencia de este enfoque se incrementó, según ellos, en el siglo XX, y la presente investigación permite suponer que la FADA-UNA se enmarca en esta corriente. El arquitecto Mario Galeano, que fue alumno del taller de proyectos de Canese, en una entrevista en agosto de 2011 confirmó esta hipótesis cuando caracterizó la mirada de sus profesores egresados del Uruguay de la siguiente manera:

La profesión del arquitecto era no solamente la solución física del ambiente sino la solución social del medio en el cual estaba implantado ese hecho arquitectónico, entonces se debía acompañar el proyecto con un estudio completo en la rama de economía, sociología (M. Galeano, entrevista semi-estructurada, agosto de 2011).

Tanto Galeano como Herreros afirman en entrevistas distintas que en el taller a cargo del arquitecto Luis Pozzo3 también se seguían las directrices generales del plan de estudios, al igual que en los demás talleres. Sin embargo, la estética de la arquitectura del taller de Pozzo estaba más relacionada a la de la escuela de Río de Janeiro, y las propuestas eran formalmente más experimentales (A. Herreros, entrevista semi-estructurada, junio de 2011).

En resumen, el enfoque sociológico de la arquitectura predominaba en los talleres de proyecto y era complementado por las asignaturas de teoría, economía y sociología. Sin embargo, otro tipo de enfoques también eran corrientes, aunque secundarios. Por ejemplo, el enfoque de la arquitectura como ingeniería de la construcción y de los materiales4 ocupaba también un alto grado de importancia en la enseñanza. Este enfoque de arquitecto/constructor pareciera ser el que más influyó en la formación de Herreros, quien fue auxiliar de la asignatura de construcciones aun cuando todavía era estudiante, y nombrado profesor adjunto pocos años después de culminar la carrera, cargo en el que permaneció por 35 años.

RESEÑA, VIDA Y OBRA DE ARTURO C. HERREROS5

Se podría decir que Herreros inició su carrera de arquitecto/constructor cuando a los 20 años de edad emigró a la Argentina –como muchos otros de su generación-, para refugiarse de la guerra civil de Paraguay en 1947. Allí comenzó a trabajar como peón en una fábrica de tejidos y, paralelamente, estudió a distancia un curso de dibujo técnico impartido por el Instituto de Educación Profesional de las Industrias Textiles Argentinas de Buenos Aires. Gracias a su destreza como dibujante, al final de su primer año lo nombraron jefe de diseño en la fábrica de tejidos y permaneció allí hasta 1950.

La experiencia y el oficio que adquirió como dibujante durante sus tres años en Argentina le permitieron realizar, a su regreso en Asunción, trabajos para estudiantes de ingeniería. Esto le posibilitó iniciar, según él, su “autoeducación en la profesión [de arquitecto]” (A. Herreros, entrevista semi-estructurada, junio de 2011). Consecuentemente, durante el mismo año de su retorno a Paraguay, fue contratado como dibujante del Departamento de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), donde el arquitecto Tomás Romero Pereira era ministro.

En este departamento conoció al arquitecto José Luis Escobar -que había retornado recientemente del Uruguay y trabajaba en el MOPC, convocado por Pereira- quien lo invitó a trabajar en el estudio que tenía junto con Homero Duarte en Asunción. El trabajo consistía en el desarrollo del proyecto ejecutivo de la sede de la Asociación Nacional Republicana en Asunción (ANR) (Figuras 2 y 3). Herreros aceptó la oferta y a partir de ese año -1951- trabajó para Escobar y Duarte en una relación profesional y de amistad, especialmente con Escobar, que duró hasta su fallecimiento en 1959. Aunque Herreros no pudo haber tenido participación en el diseño del edificio, porque el anteproyecto ya estaba aprobado cuando él ingresó al estudio, es importante destacar que aún sin estudiar formalmente arquitectura Herreros ya trabajaba con uno de los estudios más importantes de Asunción y en uno de los proyectos más importantes de esa época.


Figura 2: Vista actual del edificio de la ANR en Asunción. Proyecto de los arquitectos Tomás Romero Pereira, Homero Duarte y José Luis Escobar inaugurado en 1951. El edificio es uno de los iconos de la arquitectura moderna de Paraguay. Repositorio: Fotografía de Mauricio Paiva, Archivo del CIDi-FADA-UNA.


Figura 3: Planta del primer piso del edificio de la ANR. Repositorio: Gráfico elaborado por Martín Álvarez y Sergio Cáceres, Archivo del CIDi-FADA-UNA.

En 1956 Escobar llevó a Herreros a trabajar para el Departamento de Ingeniería del Instituto de Previsión Social (IPS), donde eran prácticamente todos ingenieros y debían desarrollar una serie de proyectos de hospitales a lo largo del país.6 Escobar, por ejemplo, estaba abocado al proyecto para el Hospital Regional de Concepción. En 1963 Herreros fue nombrado jefe de la Sección de Arquitectura del Departamento de Construcciones del IPS y trabajó allí hasta el año 1978. La Figura 4 ilustra a Costantini y Herreros con la planta general del Hospital Central del IPS en Asunción, cuyo proyecto original fue de Walter Distel, arquitecto extranjero especialista en hospitales. En el Departamento de Construcciones del IPS, Herreros desarrolló diversos proyectos de arquitectura y participó de la dirección de las obras. Dos proyectos diseñados por él, y que se destacan por su arquitectura, son los del Hotel Casino Acaray, inaugurado en 19657 en la entonces ciudad Puerto Presidente Stroessner (actualmente Ciudad del Este), y el Hotel Casino San Bernardino (1974-1983). La crítica sobre estas dos obras se desarrolla más abajo.


Figura 4: Ángel Costantini y Arturo C. Herreros ocupados en el desarrollo del Hospital Central de IPS. Fuente: Archivo Arturo C. Herreros.

Desde 1978 trabajó para la consultora internacional encargada de las obras de la Represa de Yacyretá,8 más específicamente como jefe del departamento de arquitectura y del área de relocalizaciones. En esta empresa tuvo a su cargo la supervisión y coordinación de proyectos urbanísticos, viviendas, centros comunitarios, centros comerciales, centros deportivos, edificios culturales y de la relocalización de pobladores. El área de influencia de esta empresa abarcaba las ciudades de Ayolas y Encarnación.

Por otro lado, Herreros tuvo una activa participación gremial que se inició en el centro de estudiantes de arquitectura, del cual fue socio fundador y vicepresidente. Así también fue delegado estudiantil en el Consejo Directivo de la FADA-UNA y presidente de la APAR en dos ocasiones. Además de enseñar la asignatura de Construcciones por más de 35 años en la Facultad de Arquitectura, enseñó Proyecto de Arquitectura y Urbanismo en la Facultad de Ingeniería de la UNA durante aproximadamente 30 años.

En síntesis, de la trayectoria de Herreros es meritorio destacar lo siguiente: primero, que acumuló experiencia en el oficio del dibujo técnico y la representación arquitectónica mucho antes de iniciar formalmente la carrera de arquitectura, al trabajar para ingenieros y arquitectos; segundo, que tuvo a un destacado arquitecto como mentor -José Luis Escobar- quien debió influir en su manera de diseñar y trabajar; tercero, que mostró un interés particular por los procesos constructivos y, consecuentemente, fue docente de la asignatura Construcciones por varias décadas junto a otro destacado mentor, el arquitecto Francisco Canese; y por último, que acumuló veintidós años de experiencia como arquitecto/director en obras públicas, varias de gran dimensión, donde trabajó muchas veces en directa colaboración con técnicos especializados del Brasil, y fue parte de un proceso de transferencia tecnológica y de conocimientos único en la época.

CRÍTICA DE OBRAS: LOS HOTELES DE ACARAY Y SAN BERNARDINO (INFLUENCIAS Y VALORES ARQUITECTÓNICOS)

Como se menciona en la reseña biográfica, Herreros fue nombrado jefe de la Sección de Arquitectura del Departamento de Construcciones del IPS en 1963, año en que egresó de la facultad. Dicho cargo, ejercido desde 1956 hasta 1978, le permitió participar del diseño y la construcción de diversos hospitales y hoteles en todo el país, entre ellos las dos obras arquitectónicas que se detallan en esta sección del artículo: el Hotel Casino Acaray en Ciudad del Este y el Hotel de San Bernardino.

Para poder entender el contexto en el que estas dos obras se situaron, es importante destacar la presencia en Paraguay a finales de la década de 1950 y principios de 1960 de técnicos e ingenieros brasileños que estaban vinculados principalmente a la obra del Hotel Guaraní (1957-1961), y que colaboraron directamente en la construcción del Hotel Casino Acaray. El Hotel Guaraní fue producto de un concurso internacional y fue diseñado por los arquitectos brasileños Adolpho Rubio Morales, Ricardo Sievers y Rubens Carneiro Viana. Se construyó con una empresa de Río de Janeiro (Cavalcanti Junqueira SA) (Fleitas, 2006; Morra, 2 de mayo de 2008).

Aunque anteriormente hemos resaltado la influencia de los arquitectos de la escuela rioplatense en los primeros estudiantes de la FADA-UNA, es notable encontrar aspectos resaltantes de la arquitectura moderna brasilera en los proyectos de Ciudad del Este y San Bernardino. La colaboración de Herreros como jefe de arquitectura del Departamento de Construcciones del IPS en la construcción del Hotel Guaraní y su participación en el curso de Diseño de Jardines que Roberto Burle Marx ofreció en Paraguay en 1965 podrían responder a esta interrogante.

Sin embargo, existen otros aspectos en el cual el rol de Herreros, como jefe de Arquitectura en IPS, traza un paralelo con otros arquitectos referentes de la modernidad en Brasil. Cavalcanti y Caldeira (2009, p. 24) describen el rol de los arquitectos modernos en Brasil -entre ellos, Lucio Costa- como “árbitros del buen gusto patrocinados por el estado”.9 El autor se refiere al importante rol que jugaron dichos arquitectos no solo en el diseño y construcción de edificios estatales, desde el Ministerio de Educación y Salud en Río de Janeiro (1945) hasta Brasilia (1960), sino también a la participación del grupo en la oficina del Servicio Nacional de Patrimonio Histórico y Artístico (SPHAN). Si bien la escala de la participación del grupo de Costa, Niemeyer y otros en la construcción de un Brasil moderno es mucho mayor, la participación de Herreros en IPS parece indicar que las autoridades se preocuparon por construir una imagen arquitectónica moderna, que reflejara la fortaleza de las instituciones (Diarte, 2015).

Entonces, podemos afirmar que lo que une a los dos proyectos que se describen a continuación es la búsqueda de monumentalidad en la arquitectura. Un monumento, según Comas (1998, p. 24), es una “máquina para el recordar, una estructura que aguanta el paso del tiempo”. De hecho, el Hotel de San Bernardino ha sido recientemente (re)inaugurado como un Centro de Adultos Mayores, en diciembre de 2016. El edificio, luego de más de 40 años desde su inauguración -con periodos de total abandono y decadencia- se recicló como símbolo de desarrollo del gobierno de turno (Informe de gestión SENAVITAT, 2018).

HOTEL CASINO ACARAY

El Hotel Casino Acaray fue una obra emblemática en la recién fundada Ciudad del Este, por aquél entonces Puerto Pdte. Stroessner, fundada en 1957. La Figura 5 presenta una vista aérea de esta construcción única y emblemática en un paisaje boscoso y desolado. El encargo del proyecto (entre 1963 y 1965) coincidió con el periodo de conflictos fronterizos con Brasil, en Guairá. Dicho conflicto, descrito en detalle por Blanc (2018) culminó con las negociaciones y posterior firma del Acta de Iguazú en junio de 1966, cuando se fortalecieron las alianzas entre ambos gobiernos autoritarios. La situación geopolítica descrita indica que el hotel fue, muy posiblemente, estratégicamente encargado por el gobierno dictatorial de Stroessner en un momento crucial, con el objetivo de fortalecer la imagen del país, sus fronteras y sus instituciones.


Figura 5: Vista aérea del Hotel Casino Acaray. Fuente: Archivo Arturo C. Herreros.

En cuanto a las influencias técnicas y arquitectónicas, en entrevistas con el arquitecto Herreros se comprueba el peso que tuvo la presencia de ingenieros brasileños, por ejemplo, en la elaboración de cálculos estructurales de este hotel. Herreros afirma:

Resultase que acá (en Paraguay) no estaba en condiciones de hacer el cálculo del proyecto, entonces como estábamos en contacto con los brasileños de la construcción del Hotel Guaraní, [...] uno de los ingenieros contactó e hizo los cálculos en Brasil (A. Herreros, entrevista semi-estructurada, junio de 2011).

Durante la entrevista, Herreros describe el techo utilizado en el Hotel Casino Acaray como “cola del pavo”, por la forma de abanico de las membranas cónicas. Este techo corresponde a una tipología utilizada anteriormente por Niemeyer en el proyecto para el Restaurante Lagoa de 1944, en Río de Janeiro (Cavalcanti, 2001), y por Vilanova Artigas en el proyecto para la Estación de Buses de Londrina en 1950 (Ferraz, Puntoni, Pirondi, Latorraca y Artigas, 1997).

En cuanto a la arquitectura del hotel, lo primero que llama la atención en el diseño es la composición formal en planta de los volúmenes y la diferenciación programática de cada uno de ellos (Figura 6). El edificio está compuesto por cuatro piezas bien definidas: Las áreas comunes y servicios; el casino; las habitaciones del hotel; y la ampliación de forma cilíndrica. Las habitaciones están ubicadas en una barra de planta curva, que bordea las curvas del río Paraná, con la intención de aprovechar al máximo las vistas de las habitaciones hacia el paisaje. Perpendicular a la barra y paralela a la calle 11 de Septiembre se ubica otro volumen, más compacto y ortogonal, que contiene servicios, apoyo y acceso. El casino se conecta a este volumen y queda en la parte más elevada del terreno.

Figura 6: Planta baja del hotel. Repositorio: Gráfico elaborado por Sergio Cáceres, Archivo del CIDi-FADA-UNA.

La Figura 7 muestra otros aspectos interesantes a destacar. Por ejemplo, la protección de las habitaciones de la incidencia del sol del noreste mediante la extensión de los muros y voladizos, al crear una terraza para cada unidad. Un criterio similar que también se utilizó en el bloque de la derecha de la figura, con la extensión del voladizo del bar por encima del restaurante. Por último, la diferenciación del volumen de la escalera y los ascensores para permitir una mejor transición entre la barra curva de las habitaciones y el prisma ortogonal del acceso, el restaurante y el bar. En su conjunto, la imagen muestra una composición equilibrada visualmente, donde no hay una sola jerarquía, sino más bien un balance entre las partes (Piñón Pallares, 2010, p. 7).


Figura 7: Fotografía del Hotel Acaray. Fuente: Archivo Arturo C. Herreros.

Diferenciar volumétricamente los programas arquitectónicos es un recurso utilizado en referentes de la modernidad como Le Corbusier y Lucio Costa (Comas, 1998). Un ejemplo más cercano, que se vuelve una referencia obligada para esta arquitectura, es la del proyecto para el Colegio Experimental Paraguay Brasil (CEPB), de Affonso Eduardo Reidy, construido en Asunción en el año 1952. En el CEPB, cada programa está ubicado en una pieza volumétrica distinta: las aulas, el auditorio, el gimnasio y el acceso (Diarte, 2009). La Figura 8 permite comparar la diferenciación por programa de los volúmenes en el proyecto de Niemeyer para el restaurant, la escuela de Reidy y el Hotel Acaray.


Figura 8: Diagramas comparativos de plantas. Fuente: elaboración de Julio Diarte.

Si se tiene en cuenta lo mencionado anteriormente, llama la atención la decisión de Herreros de colocar la ampliación de las viviendas como un volumen separado y cilíndrico, diferente al volumen original de las viviendas. En el archivo recopilado del proyecto se pudo constatar que una de las alternativas del proyecto fue la extensión de la barra original de las habitaciones, en coherencia con los principios estéticos de diferenciar los volúmenes de acuerdo al programa. Esta alternativa fue rechazada por cuestiones prácticas de ubicación de los desagües y servicios existentes de la construcción original. Además, otro factor fue el deseo de no interrumpir las actividades del hotel con una obra, hecho que explicaría la decisión del arquitecto de crear un nuevo volumen para la ampliación. El estudio de las alternativas para la ampliación se ve en la Figura 9. En el proyecto del Hotel Casino de San Bernardino se puede comprobar que el arquitecto no rompe con la regla de diferenciación de programas, donde los volúmenes cilíndricos presentan los programas del casino y la discoteca.

Figura 9: Estudio para la ampliación del Hotel. Repositorio: Archivo del IPS.

La atención al paisaje se da en la disposición de los elementos del programa: las habitaciones del hotel se orientan al río Paraná y la disposición de los accesos responde al entorno. En el proyecto del paisaje se empieza a notar, quizás tímidamente, la influencia de la escuela de Burle Marx con las formas sinuosas que caracterizan al diseñador (Hepner y Macedo, 2016).

HOTEL CASINO DE SAN BERNARDINO

El proyecto del hotel Casino San Bernardino se inició en el año 1974 y fue inaugurado en 1983, por encargo del gobierno al IPS. El diseño y el inicio de la construcción ocurrieron bajo la supervisión de Herreros como jefe de la sección de Arquitectura del IPS nueve años después del Hotel Acaray, lo cual permite pensar que aquí se reflejan los aprendizajes de ese primer proyecto.

El terreno del Hotel San Bernardino es mucho mayor (aprox. 174.334 m²) comparado con el terreno del Hotel Acaray (49.000 m²). Esto permitió al arquitecto diseñar, quizá con mucha más flexibilidad, para ubicar el grupo de edificios en el extremo oeste del terreno, próximo al lago de Ypacaraí, y alejarlo de la carretera de acceso. De esta manera, el complejo queda aislado del ruido de la carretera y el movimiento de la ciudad, con una extensa área de jardines y campos deportivos al este, en conexión directa con la carretera de acceso. El edificio principal, de unos 150 m de longitud, se posiciona en una cota inferior al de la carretera de acceso, sin interrumpir -totalmente- las vistas al lago con el cerro Patiño en la distancia (Figura 10).


Figura 10: Maqueta del proyecto del Hotel San Bernardino. Fuente: Archivo Arturo C. Herreros.

El complejo cuenta con tres edificios, como se puede apreciar en la Figura 11: el volumen principal de tipología barra que alberga las habitaciones, el área de salones comerciales, restaurante, terrazas y servicios (Figura 12); un volumen cilíndrico que alberga el casino; y un segundo volumen cilíndrico donde se ubica la discoteca. Una cubierta tipo membrana de hormigón armado, separada de los edificios anteriores, guarda las embarcaciones. Aquí vemos de nuevo el recurso utilizado en el hotel Acaray, donde los volúmenes se diferencian de acuerdo al programa que albergan. Una característica principal del complejo es que se orienta completamente al Lago Ypacaraí, desde donde se pueden observar las mejores vistas del hotel. Efectivamente, las perspectivas dibujadas a mano por Herreros son todas desde el lago.

Figura 11: Planta baja del Hotel Casino San Bernardino. Repositorio: Gráfico elaborado por Renato Duria, Archivo del CIDi-FADA-UNA.


Figura 12: Edificio principal del hotel. Repositorio: Fotografía de Leonardo Méndez (2016), Archivo del CIDi-FADA-UNA.

Otra característica resaltante es el uso de la marquesina, que conecta los volúmenes cilíndricos del casino y la discoteca; recurso ampliamente utilizado por los arquitectos de la modernidad latinoamericana, como Roberto Burle Marx y Oscar Niemeyer en el Parque Ibirapuera de Sao Paulo (1953), y en la Ciudad Universitaria de Caracas de Carlos Raúl Villanueva (1940). Este procedimiento permite conectar volúmenes de morfologías diversas y crear espacios intermedios que ofrecen sombra y protección de la lluvia, tan necesarios en climas subtropicales.

En cuanto a la estructura del edificio, el sistema del volumen principal es de pilares, losas y vigas de hormigón armado. La doble cubierta de la terraza está compuesta por una losa plana y un sobre techo de canales autoportantes de hormigón armado, que dejan entre ellas un espacio para las instalaciones técnicas. El casino y la discoteca tienen una cubierta de losas plegadas de hormigón. El depósito de embarcaciones llama la atención porque tiene una cubierta completamente diferente a las de todo el resto del complejo: una membrana autoportante de hormigón de aproximadamente 10 cm de espesor. Es casi como un elemento ajeno al hotel, con su propia lógica, que representa probablemente una exploración del arquitecto, un testeo de las posibilidades plásticas del hormigón (Figura 13). Lastimosamente, no se cuenta con un registro de cubiertas similares en otras obras de Herreros.


Figura 13: Cubierta del embarcadero. Repositorio: Fotografía de Leonardo Méndez (2016), Archivo del CIDi-FADA-UNA.

REFLEXIONES FINALES

La formación de la primera escuela de arquitectura en el Paraguay, y con ello el egreso de la primera promoción de arquitectos, marcó un hito histórico como inicio de la construcción de una arquitectura made in Paraguay. Esta generación de arquitectos, influenciados por las escuelas de sus maestros rioplatenses y cariocas, contribuyó significativamente en la institucionalización del gremio de arquitectos, el inicio de la formación de una escuela de pensamiento y de una arquitectura con identidad local. Hoy esta arquitectura hecha en Paraguay es reconocida en todo el mundo, por su creativo uso de materiales y su estrecha relación con la cultura y el clima local.

La producción arquitectónica de Herreros forma parte de los inicios de una escuela de arquitectura propia paraguaya en la segunda mitad del siglo XX. En su arquitectura se pueden ver marcadas influencias de sus docentes de la FADA-UNA y de los arquitectos brasileños precursores de la arquitectura moderna. Esto se evidencia, por ejemplo, a través de la composición de sus edificios, al utilizar “cajas, barras y torres”, a los que Helio Piñón (Piñón Pallares, 2016) denomina “arquetipos básicos de la arquitectura de la ciudad moderna”.

Si bien va más allá del alcance de este artículo caracterizar la producción de Herreros como “arquitectura moderna paraguaya”, sí se pueden notar indicios de una modernización, que se suman a los comentados en el párrafo anterior. Read (2005) explica que la modernidad -como fenómeno cultural- siempre depende de la consolidación de un estado nacional bajo un gobierno centralizado. En este sentido, el carácter y la importancia de los edificios diseñados por Herreros, desde el IPS a pedido del gobierno central, representan la intención de un gobierno por consolidar su imagen a través de la arquitectura.

Por otro lado, la construcción del Hotel Acaray y el Hotel Casino de San Bernardino también representan el resultado de una importante transferencia de tecnología y conocimientos entre técnicos brasileños y paraguayos. Como ejemplo de esta transferencia se menciona la colaboración en el diseño, el cálculo estructural y la construcción de la cubierta del casino del Hotel Acaray, que posteriormente fue revisitada en la obra del Hotel de San Bernardino -específicamente en el diseño de la cubierta para el embarcadero.

En conclusión, para valorar la arquitectura paraguaya de hoy es necesario ponerla en perspectiva en relación a sus precedentes, en este caso con la obra de Herreros. No precisamente porque existan relaciones directas entre esos autores y el diseño arquitectónico actual, sino porque comparten situaciones culturales y ambientales que siguen vigentes. Es por esto que se ha buscado comprender las intenciones de la obra de Herreros y la extensión de su aporte en la arquitectura local, a través de un análisis de las circunstancias de su formación y práctica. La trayectoria de Herreros demuestra cómo los arquitectos se abrieron camino en la profesionalización de la práctica y habla de la importancia de tener buenos arquitectos -diseñadores y constructores- en las instituciones públicas del Estado. Este artículo aspira a contribuir en la reconstrucción de la historia de la arquitectura de Paraguay de la segunda mitad del siglo XX, y al reconocimiento de la obra de arquitectos latinoamericanos pioneros como Arturo C. Herreros.

NOTAS

1. Fernando Geraldo Saturnino Rodríguez De Brito (Río de Janeiro, 1907 - Asunción, 1969) estudió en la Escuela de Bellas Artes de Río de Janeiro y fue parte de la generación de arquitectos modernos de Brasil junto a Oscar Niemeyer, Sergio Bernardes, Affonso Eduardo Reidy, Lucio Costa y otros. Fue designado por Niemeyer para dirigir las obras del Centro Técnico de Aeronáutica de São José Dos Santos, concurso ganado por Niemeyer en 1947.

2. El mismo número de talleres de proyecto quedó vigente hasta la década del 2000, cuando se habilitó un quinto taller a cargo del arquitecto Juan José Giangreco.

3. El arquitecto Julio Rivas, egresado del Brasil, se incorporó al taller de Pozzo hacia 1960.

4. Este enfoque estaba apoyado por las asignaturas de construcciones, resistencia o estabilidad de las estructuras y acondicionamiento de los edificios.

5. Los datos utilizados para la redacción de este capítulo fueron obtenidos del currículo profesional de Herreros, que es parte del archivo del arquitecto.

6. El IPS es una institución estatal de Paraguay que administra los fondos jubilatorios de los trabajadores, y que durante los inicios de la dictadura de Alfredo Stroessner se encargó de construir parte de la infraestructura hospitalaria del país, así como también otros emprendimientos recreativos y habitacionales.

7. Herreros afirma en una entrevista que este fue el primer proyecto de arquitectura que le fue encargado como arquitecto.

8. Emprendimiento binacional de los gobiernos de Paraguay y Argentina.

9. Original: “[...] their role as arbiters of state-sponsored good taste [...]”. Traducción de los autores.

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